
4. ALTERNATIVAS
México
definitivamente necesita un cambio radical. Después de lo que sucedió el pasado
26 de septiembre del 2014 es visible que la represión del gobierno ejercida por
las fuerzas armadas en contra de los estudiantes no ha parado desde el e 2 de
octubre. Este cambio en México es difícil de lograr; ya que para esto se
tendría que transformar al igual que a la sociedad.
Si
el problema actual es la corrupción del
actual presidente Enrique Peña Nieto, entonces se tendría que comenzar desde
ahí, dado que la credibilidad de la sociedad mexicana esta unida a nuestro
gobernante, así que el presidente tendría que ser sensato y no intentar ocultar
sus faltas como el “supremo jefe”, haciendo más evidente el método que se
utiliza el en país: el presidencialismo. En cambio nuestro gobernante debería
de trabajar junto con las instituciones nacionales que le concierne para
garantizar una buena estabilidad social, no simplemente para su bienestar, sino
para la de todo el pueblo; que se trate con justicia, igualdad y una política clara
y no solo “siguiendo” una constitución que a fin de cuentas no se rige.
Por
lo tanto, el presidente debe ejercer su papel al pie de la letra: combatiendo
la impunidad y la corrupción comenzando por el mismo.
En
el caso de la sociedad, se podría decir que necesita poner más atención a la
situación política del país.
El
papel principal del mexicano únicamente es el de espectador, puesto que,
mientras unos pocos pelean por sus derechos otros se conforman con este papel
viendo únicamente los hechos como el gobierno quiere que los vea el pueblo:
como hechos vandálicos.
No
hay que dejar atrás los hechos ocurridos, se debe actuar con hechos aislados de
violencia, únicamente reuniendo gente valiente y dispuesta a un cambio,
luchando en convocatorias y marchas donde un punto que es de alta demanda es la
libertad de expresión, esta se vea unida y solidaria con y para su nación.
¿Qué podemos hacer para que esto se repita?
La raíz de los
problemas actuales del país no es el disfuncionamiento institucional, ni la corrupción,
ni la falta de legitimidad del sistema;
sino la falta de participación popular (de la sociedad) que podría empezar a
resolver los grades problemas actuales. Si trabaja toda la sociedad unida para
hacer realidad la eliminación de la represión, exclusión e injusticia.
Actualmente la
sociedad mexicana únicamente se queja y exige, pero la mayoría no hace valer su
palabra y así queda simplemente como una demanda más.
Esto se debe a que la
mayoría de la población prefiere ser gente sedentaria viendo la televisión con
programas que el gobierno nos “regala” para mantenernos ocupados en nuestras
calles, callados. Si queremos seguir viviendo en la miseria, entonces
simplemente debemos continuar con la vida que actualmente tenemos: con las
sobras de los altos mandos y con la gran cantidad de impuestos que nos imponen.
Para generar un
cambio y evitar que en el país se sigan viendo matanzas de este tipo
(sangrientas e injustas), entonces es momento de que la sociedad se abra paso a
una transformación. Únicamente nos faltan elementos como la voluntad, la
tenacidad para levantarnos e ir como mexicanos a exigir porque de ley es
nuestro, sin pensar en las represarías que utilizan para infundirnos miedo.
En este país en el
que no hay participación social, se necesitaría más gente que piense en un
futuro mejor.
Nos falta una
población que no sea tan individualista, una que apoye a su hermano en la gloria y la desgracia, que sea más
solidario con los movimientos que si se crearon, fueron para hacer valer varios
de los derechos que han sido ignorados y que en los movimientos exigen que se hagan
valer.
En conclusión:
únicamente pidiendo a las autoridades que respeten las leyes.

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